Mientras el malestar ciudadano crece ante Iberparking, el Ayuntamiento de Tecate sigue sin ofrecer una respuesta clara o un plan de acción. El comité especial que supuestamente negociaría una solución permanece estancado, y las autoridades, lejos de enfrentar la crisis, han optado por la ausencia y el silencio.
En momentos en los que se requiere liderazgo, el alcalde de Tecate, Román Cota, no se encuentra en la ciudad. Su ausencia se da justo cuando más se necesita una autoridad que defienda los intereses de los tecatenses frente a una concesionaria que sigue operando de manera impune. Esta falta de presencia agrava el sentimiento de abandono que ya prevalece entre la ciudadanía, que exige respuestas y acciones concretas, no discursos vacíos.
A esta situación se suma la inacción de la síndico procuradora, Sarahí Osuna, quien tampoco ha dado señales claras sobre avances en el tema, a pesar de formar parte del comité que, en teoría, debía gestionar la revisión del contrato con Iberparking. No ha habido conferencias de prensa, comunicados oficiales ni informes que detallen en qué etapa se encuentra el proceso. Su silencio resulta aún más grave considerando que, desde la instalación del comité, han pasado ya varias semanas sin resultados visibles.
El llamado comité, presentado inicialmente como una herramienta para rescatar la dignidad del espacio público, hasta ahora no ha sido más que un recurso político para contener la indignación ciudadana. Sin sesiones abiertas, sin reportes de avances y sin acciones legales claras, los tecatenses se preguntan si realmente existe voluntad de terminar con el contrato o si todo fue un montaje para ganar tiempo.

Mientras tanto, Iberparking continúa cobrando tarifas que han sido calificadas como excesivas y abusivas. Las sanciones arbitrarias y el despojo del espacio público siguen siendo una realidad diaria para los habitantes de Tecate, sin que el gobierno municipal ofrezca alternativas o al menos un frente de defensa claro.
Hoy, el mensaje de las autoridades municipales es claro: la ciudadanía está sola. No hay alcalde, no hay síndico, no hay funcionarios dispuestos a dar la cara. Solo el peso de un gobierno ausente, más preocupado por administrar la crisis política que por resolverla.
El abandono institucional que sufre Tecate en este momento no es un accidente. Es el resultado de un modelo de gobierno que prefiere la opacidad, la simulación y la complacencia hacia intereses privados, antes que asumir la responsabilidad de proteger el patrimonio y los derechos de los ciudadanos.
Tecate no merece este trato. No merece que las decisiones se tomen a espaldas del pueblo, ni que los funcionarios desaparezcan cuando más se les necesita. El conflicto de Iberparking no solo revela la incapacidad del actual gobierno para enfrentar una crisis, sino también el profundo desprecio hacia la confianza que los tecatenses depositaron en ellos.

